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Una casa de vidrio en el desierto

Al atardecer, la casa es una caja fosforescente. Sus paneles espejados reflejan la luz del cielo y los tonos ocre de la montaña que, como un espejismo, se desvanecerán en un momento, cuando caiga la noche. Casa Etérea —encaramada sobre San Miguel de Allende en las escarpadas pendientes del volcán Palo Huérfano, ya extinto, en la sierra Los Picachos del centro de México— es al mismo tiempo una obra maestra arquitectónica y una instalación artística específica al lugar, construida para inspirar una sensación de admiración. Se trata de una hazaña de ingeniería sostenible que utiliza energía solar y agua de lluvia. La vivienda de 74 metros cuadrados tiene un exterior de vidrio (con una capa reflectante de rayos UV a rayas) que resulta amigable para las aves, incluso al crear el efecto de un paisaje aparentemente infinito .

Prashant Ashoka, el propietario y diseñador de Casa Etérea tuvo la idea de hacer una casa de vidrio en su primer viaje al país, en el verano del 2017. Había estado trabajando en Singapur como escritor y fotógrafo, pero se sintió atraído a San Miguel de Allende por su belleza y su fama como destino para artistas: en los sesenta, por ejemplo, entre sus visitantes se encontraban figuras del movimiento beatnik como Neal Cassady y Jack Kerouac. Dice que la fachada es al mismo tiempo transicional y simbólica: “Es una metamorfosis no muy distinta de mi viaje transformador a México”. Decidido a construirse un retiro recóndito para escribir, Ashoka al final compró poco menos de una hectárea en el campo, a 20 minutos del centro de San Miguel de Allende, sin agua ni electricidad. “Supe que era mi momento de crear algo propio”, dice. “Siempre había fantaseado con la idea de vivir en una montaña o en la playa. Pero decidí tomar esa idea romántica con la que muchos coquetean y convertirla en mi realidad”.

ImageCon poco menos de una hectárea de naturaleza salvaje, Casa Etérea es ideal para observar las estrellas. Con poco menos de una hectárea de naturaleza salvaje, Casa Etérea es ideal para observar las estrellas.Credit…Prashant Ashoka

Al concebir su retiro, Ashoka se remitió al trabajo del arquitecto mexicano del siglo XX Luis Barragán y de su colaborador, el escultor y pintor Mathias Goéritz, en particular, a sus exploraciones de forma, luz y sombra. Aunque Barragán prefería trabajar con cubos, Ashoka decidió que los dos principales elementos de su retiro estuvieran en un ángulo de 120 grados, imitando su característica favorita del paisaje montañoso: una quebrada en forma de V, visible desde el jardín trasero de la casa, que aloja una caída de agua en la época de lluvia. Sin contratar a un despacho arquitectónico, Ashoka recurrió a los ingenieros y carpinteros locales para construir el esqueleto de la casa con roca volcánica recolectada de las laderas. “La idea era estar completamente aislado sin otra distracción que la naturaleza a tu alrededor”, dice Ashoka. En total le tomó tres años completar la obra.

Ashoka trabajó con una firma de diseño de interiores de San Miguel de Allende, Namuh, para acentuar los interiores de la casa de plano abierto. La sala de estar, que se muestra aquí, está anclada por un sofá de cuero de búfalo rumano gris que Ashoka compró en Ámsterdam y una mesa de roble recuperado que descansa sobre una alfombra india de yute  hecha en Jaipur.Credit…Prashant Ashoka

Al interior, la casa se inspira en lo cercano y lo lejano al combinar la cultura de las artesanías mexicanas con las raíces del sudeste asiático de Ashoka. Colaboro con un estudio local de muebles, Namuh, para acentuar los interiores con piezas como un par de lámparas balinesas de yute que cuelgan a los costados de la cama y el antiguo florero de porcelana de Shanghai en la mesita de noche. La cocina, a su vez, tiene un plano abierto que privilegia los materiales elementales: hay vigas de madera expuestas, muros de acabado de concreto y puertas corredizas de vidrio del suelo al techo que encuadran la vista de los acantilados. Las encimeras de porcelana encuentran contrapeso en los gabinetes de nogal manchado y los floreros antiguos de jade (que servían como contenedores de grano para los marinos chinos) de Sabah, en la isla malaya de Borneo. Los banquitos de nogal descansan sobre una alfombra turca Oushak de color crema y verde azulado. Y en una pared adyacente cuelga una deslumbrante fotografía en blanco y negro de 2004 de charros mexicanos, de la fotógrafa documentalista Nicole Franco.

En el dormitorio, una lujosa cama de tres plazas y dos lámparas balinesas colgantes de yuteCredit…Prashant Ashoka Ashoka mandó hacer una bañera de cobre con artesanos de Santa Clara del Cobre en el estado de Michoacán.Credit…Prashant Ashoka

En el área de estar, el ojo gravita a un sofá de búfalo rumano y a una mesa de roble recuperado que descansa sobre una alfombra india de yute hecha en Jaipur. Una chimenea de ladrillo rojo separa el espacio de la zona de dormir, acentuada por hallazgos entre los que se encuentran un telescopio de latón del mercado de antiguedades La Lagunilla en Ciudad de México y canastas tejidas de gran tamaño de la provincia china de Shaanxi así como alfombras tibetanas de lana color carbón.

A pesar de que Casa Etérea tiene muchas características impresionantes, Ashoka dice que “la casa nació del baño”, donde se encuentra la única pared interior de la estructura, una partición de ladrillo y hormigón con motas de oro rosa. Detrás se encuentra una gran bañera de cobre hecha a mano con un respaldo inclinado y un acabado martillado que Ashoka dibujó y luego encargó a artesanos de Santa Clara del Cobre en el estado de Michoacán.

Casa Etérea se encuentra sobre San Miguel de Allende y en la sierra de Los Picachos en el centro de México.Credit…Prashant Ashoka

Aquí resulta más fácil ir lento para observar los detalles sutiles del mundo natural. A Ashoka le encanta hacer eso cuando deja su casa principal en el centro de San Miguel de Allende y va a Casa Etérea. Disfruta de las caminatas desde la ladera de la montaña hasta la caldera del volcán, una ruta de tres horas que lo lleva a través de lechos de ríos, bosques de robles y vastas llanuras de tierras altas. “Cuando sale el sol”, dice, “pinta las rocas de la cima de la montaña de un color rojo. Hay tanta belleza aquí, especialmente la vida silvestre”. Ha visto una gran variedad de animales, desde pumas y linces rojos hasta gavilanes colirrojos y pájaros carpinteros. También se ha encariñado con una lagartija local a la que le gusta tomar el sol en la cubierta cerca de la piscina exterior de la casa, rodeada de cactus del desierto y arbustos de romero y lavanda. En otra parte de la propiedad, Ashoka plantó árboles frutales de olivo, granada y cítricos.

A partir del próximo mes, Casa Etérea estará disponible para alquilar a través de la cuenta de Instagram del lugar. Los huéspedes pueden disfrutar de aventuras personalizadas organizadas por los residentes de la comunidad local de Alcocer, entre las que se encuentran paseos a caballo con el vecino de Ashoka, un pastor de ganado, o una caminata guiada con un botánico. Sobre todo, Ashoka espera que los visitantes se tomen el tiempo de admirar el sosegado paisaje. “Hay algo muy potente en las viviendas remotas”, dice. “Tienen el poder de hacerte mirar al interior”.

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